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“…No basta con unos cuantos fardos de pasto. Se requieren medidas que permitan mejorar la eficiencia en el riego…”.-

Lo de siempre: al mal precio que pone el poder comprador, se agrega la escasez de agua y la indolencia de las políticas públicas.

Trabajar todo el año en torno a costos de producción de 110 a 120 pesos por kilo para que el único poder de compra importante en la zona, Corpora, decida pagar menos de $100. Y si no le gusta, entonces véndalos directamente…o hágalos huesillo.

A eso hay que agregar que nuevamente la escasez hídrica golpea al valle con un déficit de lluvias cercano al 60% y los regantes deben entrar a turno quincenal de aguas. Lo malo es que, además de contar con agua de riego cada 15 o 20 días, esta no es suficiente para la superficie cultivada. Hoy ya se está arriesgando la pérdida del 50% de la producción de durazno en la zona.

Los agricultores deben decidir qué cuarteles regar y cuales “sacrificar” (dejar que se sequen), porque el agua no alcanza para todo.

Algunos dueños de pozos –solidariamente- han puesto su agua a la venta, a precios que fluctúan de $14 mil a $17 mil la hora, para un caudal de 100 l/s. Loable iniciativa.

Por otra parte, según cuentan algunos agricultores, la propia Junta de Vigilancia del Río Putaendo ha puesto a disposición el agua de dos pozos, pero a un precio de $25 mil la hora para igual flujo ¿Cómo se entiende esa diferencia de precio?

No se avizora que la situación de la escasez hídrica vaya a mejorar a corto o mediano plazo. Es más, pareciera que, con el cambio climático ya asentando sus reales en el valle, los próximos años no se vean auspiciosos, especialmente para la pequeña agricultura, que es la que da sustento a buena parte de la población de la zona.

Ahora es cuando las políticas públicas deberían venir a paliar el sufrimiento de los agricultores, especialmente los más vulnerables. En cambio parecieran solo estar disponibles para atender los desafíos de la mediana y gran empresa agrícola. No basta con unos cuantos fardos de pasto. Se requieren medidas que permitan mejorar la eficiencia en el riego y eso implica inyectar inversiones en tecnología, al alcance de todos, con mayor razón dirigidas al mundo campesino.

Por eso es importante que el gobierno local (léase Municipio) tome cartas en el asunto, fortaleciendo su gestión en el área de Desarrollo Productivo, para, a corto plazo, alinearse con los productores agrícolas y formar mesas de diálogo público-privado para establecer estrategias en torno a los desafíos de los agricultores putaendinos.

Si esto no ocurre, veremos languidecer nuestra agricultura, quedando casi obligados a abrir paso a otros rubros productivos…no necesariamente sustentables…

Categories: Editorial, General

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