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Mas de 50 personas de cuatro generaciones se reunieron en “Los Nogales”.-

Corría enero de 1930, cuando María Bernarda Alvarado Salinas (1909 – 1992) le daba el sí a Cipriano Arratia Ladrón de Guevara (1907 – 2005). Ambos oriundos de Putaendo: Bernarda, la segunda de diez hermanos, hija de Manuel Alvarado -ex regidor putaendino, del Partido Conservador- y Luisa Salinas; Cipriano (Chipo), hijo de Cipriano Arratia y Luz Ladrón de Guevara, con su casa en calle Comercio. Bernarda vivió primero en Bulnes (ahora Peluquería Arancibia) y luego en Camus, enfrente del actual Estadio Municipal.

Bernarda y Cipriano (foto izq.) tuvieron tres hijos. Angel Eugenio, el mayor, de orgullosos 88 años; Jaime Bernardo el segundo, y Octavio Fernando el menor. Los dos primeros nacieron en Putaendo y el último en Valparaiso.

Con tan profundas raíces, los descendientes de los tres hermanos Arratia Alvarado, decidieron volver a reunirse en Putaendo, tal como lo habían hecho hace ya 20 años, para rendir homenaje y seguir conociendo toda la historia familiar, amén de profundizar vínculos entre la numerosa descendencia joven. El evento congregó a 53 personas, entre hijos, nietos, bisnietos y tataranietos, descendientes de Chipo y Bernarda, en una linda reunión familiar que llamaron “La Arratiada”.

Para esta reunión los integrantes de esta gran familia putaendina viajaron desde distintas ciudades del país, como Arica, Iquique, Antofagasta, La Serena, Viña del Mar y Santiago, para desarrollar esta gran “Arratiada” en “Campo Los Nogales”, en Putaendo, durante la jornada del sábado 19, ocasión en que fueron muy bien atendidos por los dueños y personal del centro recreativo. Mejor ni hablar de las exquisiteces que disfrutaron en la cena en dicho lugar, uno de los mejores de Aconcagua en su rubro.

Un recorrido por la historia familiar; la presentación de cada uno de los integrantes, donde quedó de manifiesto una tremenda tropa de jóvenes profesionales; los símbolos familiares mas significativos; la exquisita cena; luego el baile y finalmente el karaoke, que permitió que los talentos familiares salieran a relucir, acrecentando el vínculo entre las cuatro generaciones presentes. Estos fueron los hitos mas distinguidos de la singular reunión familiar.

Sin duda un muy particular evento, que probablemente no importe mas que a la familia, pero que demuestra el sello de raigambre que Putaendo imprime en cada uno de sus hijos. Bernarda y Chipo deben haber estado muy orgullosos de tan linda descendencia

¡Felicidades por esta gran “Arratiada”! 

 

 

Categories: General, Tu Comuna

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