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…”me dolía la guata cuando veía su burbuja de conversación…”.-

(Un cuento de Alejandra Rodríguez*)

Cada vez que me llega un mensaje de facebook sé que será algo nuevo, puede ser un jote hablándome lindo, puede ser mi amiga mostrándome una foto nueva de un mino empelota (con su verga al aire) que recibió, puede ser un chiste de algún amigo, una maldita cadena, un buenos días, una copucha de “¿viste a la tal, la foto que subió?” Ja ja, ridícula. Pero lo que recibí ese día nunca pensé que me podría llegar.

Era un perfil falso, porque la cuenta era nueva, no sé si era hombre o mujer. Por lo general no acepto mensajes de personas con las que no haya interactuado en algún grupo. Pero este perfil me escribió de tal manera que tenía toda mi atención. En el primer mensaje me decía “no me conoces, pero yo a ti si, y solo quiero informarte que en dos años más seremos marido y mujer”. Yo me reí y me preguntaba de donde salió este enfermo de la cabeza. Solo respondí con un “ja ja”.

A diferencia de todos los jotes no me preguntaba nada de mí, más bien hablaba de lo que haríamos cuando nos casáramos. Le aclare que era casada y tenía tres hijos, y él me dijo que lo sabía, pero igual me hablaba de lo felices que seríamos los dos.

Pasaron los días y cada vez nuestras conversaciones fueron más interesantes, era una persona culta y entretenida; los minutos se me pasaban volando cuando nos escribíamos; me dolía la guata cuando veía su burbuja de conversación. También había erotismo y gran pasión. Me sentía enamorada de mi ciber psicópata. Nunca lo vi, ni una foto necesitaba; solo escribirnos me hacia feliz.

De esto ya había pasado un año y medio, mi matrimonio estaba igual que siempre sin sobresaltos, pero se me hacia soportable porque sabía que en las noches me entregaba al placer y al amor de mi ciber amante.

Cierto día mi amante me dice que ya falta poco para cumplir los dos años que me había puesto de plazo para casarnos, a lo cual le respondí que eso no sería posible porque yo no podía dejar a mi esposo, por mis hijos y porque yo no tenía nada. Él me preguntó si yo lo aceptaría si estuviera sola; “por supuesto -le dije- mi corazón te pertenece”. Me dijo que estuviera tranquila, que él me amaba y me reclamaría porque él sabía que yo era suya.

Fue un 10 de agosto cuando lo conocí. Apareció de la nada en el parque cerca de mi casa. Lo reconocí enseguida, tan solo por su mirada. Me miró fijamente, yo estaba feliz, lo abracé y lo besé, sin importarme que nos vieran, yo era suya y él tenía todo el derecho sobre mí.

…Me dijo que en un par de días sabría de él, que me amaba más que a su vida y que me quería con él. Nos separamos y caminé hacia mi casa. Estaba feliz. Entré a mi casa y al mirar el living vi a mis tres hijos y a mi esposo muertos a balazos; las piernas se me doblaron y no podía respirar. Le hablé a mis niños, pero ya estaban sin vida. Y comprendí todo…______________________________________________________________________________________________________________

(*) Alejandra Rodríguez es una entusiasta madre joven de Lucas, Emilio y Pablo, sus amores.

Putaendina por adopción, inquieta alegre, trabajadora y mejor esposa. Condición ideal para ser considerada una madre y mujer…como tú.

Categories: ¿Te cuento?, General

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