Putaendo Uno

¡Una sola verdad! Noticias que importan

Ad Code

“Tenía dos hijos, dos hijos hermosos que me amaban. Malditas voces…”.-

(Un cuento de Alejandra Rodríguez *)

Veo a estas personas todas de uniformes. Delantales y zapatos blancos o trajes celestes. Hablan entre sí, como si yo no existiera. Me ponen termómetros, me medican, pero no reparan en mí. Eso creo. No recuerdo como llegué a estar acá, sólo tengo memoria de que siempre he pertenecido a este lugar. Toda mi adolescencia visité Psiquiatras y psicólogos. En mis escasos momentos de lucidez entiendo que de ninguno de ellos es la culpa. Era predecible terminar así. En un Hospital Psiquiátrico.

Ayer por la mañana recibí la visita de una señora que lloraba a mi lado. Me acariciaba y se despedía. Decía que me extrañaba mucho. Quizás extrañaba la mujer que fui. Cuando era sana. Por las noches me visitan también mis hijos, los veo pálidos y manchados de sangre me sonríen y luego se desvanecen frente a mis ojos. Este maldito mal que no me permite decir palabras, ni ejercer movimiento alguno, es como si una fuerza me impidiera a hacerlo, postrada aquí en cama.

A veces tengo destellos en mi mente de cosas que sí pasaron o quizás sean algo irreal. No lo sé. Veo correr mucha sangre que sale de mí y mis manos manchadas. Sábanas que envuelven algo, pero es tan borrosa la imagen que no logro distinguir.

Hoy me visitó un hombre joven que se notaba estaba enojado conmigo. ¡Me decía una y otra vez qué cómo fui capaz, que… ¡qué mierda tenía en mi cabeza…! luego me besaba en la frente y me acariciaba el pelo. Lloraba desconsolado. Así como llegó, también desapareció.

Ya no sé qué pensar, y lo peor es que no me puedo mover, no puedo hablar, tengo miedo. Hay voces en mi cabeza. Voces que me dicen lo que hice, pero no lo quiero creer. ¡No quiero sufrir…! ¡Ojalá muriese!

Cuando despierto, siento un miedo atroz. Estos medicamentos no me ayudan. No logran hacerlo. No quiero recordar, sólo quiero estar en paz.

Tenía dos hijos, dos hijos hermosos que me amaban. Malditas voces que no me dejaron ver la realidad. Sentía y creía que el Demonio se había apoderado de mis hijos. Yo sólo quería que eso terminara, y fue así como los mate. Merezco estar aquí. Merezco que me odien. Merezco que no se percaten de mí.

______________________________________________________________________________________________________________

(*) Alejandra Rodríguez es una entusiasta madre joven de Lucas, Emilio y Pablo, sus amores, putaendina por adopción, inquieta alegre, trabajadora y mejor esposa. Condición ideal para ser considerada una madre y mujer…como tú.

Cuento presentado el 2017 a Concurso Literario del Hospital Psiquiátrico Dr. Philippe Pinel de Putaendo, la Dirección de Bibliotecas Archivos y Museos (DIBAM) y la Corporación Cultural de Putaendo.- 

 

Categories: ¿Te cuento?, General

Leave a Reply