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“…El 11 de septiembre de 1973, su primera edición de 100.000 ejemplares llenaba las bodegas de la Editorial Quimantú…”.-

 

Por Fernando Vio (*)

Saúl Schkolnik fue un hombre bueno, socialista, gran escritor y educador de niños a través de sus cuentos. Hace muchos años, en la época de la desnutrición, sarampión y diarreas de los años 70, nos ayudó a escribir el libro “El niño y sus enfermedades”. Su objetivo era educar a la población sobre los problemas de salud de la época, en forma amena, con muchos dibujos y cuadros didácticos.

Fue un trabajo ameno y enriquecedor en que nos reuníamos una vez por semana en el departamento de su madre en Providencia. Un día se atrasó: resulta que al llegar dejó en su auto el maletín con el único manuscrito que teníamos -recuerden que no existían computadoras- y mientras fue a hacer un trámite, el maletín con el libro desapareció. Desesperado, corrió por el barrio buscándolo hasta llegar al Parque Balmaceda al lado de las Torres de Tajamar. Al verlo tan angustiado, unos cuidadores de autos le preguntaron qué le pasaba; Saúl los trató de compañeros y les dijo que le habían robado un maletín con un libro que estaba escribiendo, y además, lo más importante, con su carné del Partido Socialista.

Ante esto, los cuidadores se movilizaron y le dijeron “No se preocupe compañero, nosotros se lo conseguimos” y desaparecieron por el parque. Al poco rato, apareció uno de ellos con el maletín, manuscrito y el carné del Partido Socialista.

Nunca supimos si la anécdota fue verdad, pero la contaba con tanta pasión e intensidad, que nunca dudamos de su veracidad.

Como todos los libros, su publicación por la Editorial Quimantú demoró y solo estuvo lista a mediados de 1973. El 11 de septiembre, la primera edición de 100.000 ejemplares llenaba las bodegas de la Editorial Quimantú. Ante la magnitud del golpe y hechos posteriores, ninguno de nosotros se preocupó y ni siquiera pensó en los libros. Tiempo después supimos que la totalidad de la edición había sido incinerada, con dos versiones de lo ocurrido. La primera era que estos libros habían corrido la misma suerte que millones de ejemplares quemados por los interventores militares de Quimantú. La segunda versión fue que un oficial conocía a Saúl y ordenó quemarlos para protegerlo. Cualquiera haya sido lo que sucedió, lo real es que no quedó ningún ejemplar impreso, pero sí quedó el manuscrito robado en el Parque Balmaceda, que también desapareció con el paso del tiempo.

Siempre he pensado que nos faltó escribir otro libro titulado “El niño y su obesidad”.

A lo mejor, desde el más allá, Saúl nos dará el impulso para hacerlo.

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(*) El Dr. Fernando Vio del Rio es un destacado Médico Cirujano Universidad de Chile; Master of Public Health, John Hopkins University; y Post Doctoral Associate, Division of Nutritional Sciences, Cornell University. Profesor Titular INTA Universidad de Chile desde 2000, Director Instituto de Nutrición y Tecnología de los Alimentos (INTA) Universidad de Chile 2002-2010 y Presidente Corporación 5, Chile desde 2006.

(Columna exclusiva para Putaendo Uno)

Categories: General, Opinando

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