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Vi como robaban en camiones, sacaban la ropa, zapatillas nuevas, ternos, cocinas, de todo desde las bodegas.-

 

Por Cristian Sánchez Fuenzalida (*)

Antes de leer lo siguiente, debo decir que ¡me hago responsable de lo que aquí usted leerá!

En Chile existen muchos SENAMES bajo distintos nombres. Primero y encabezando la lista puedo nombrar al más famoso de todos, me refiero al HOGAR DE CRISTO, donde -si bien es cierto- alberga, entrega comida y asistencia médica a ancianos, lo hace también con jóvenes.

Lamentablemente a los ancianos, de no estar enfermos, los “lanzan” a la calle aunque haga mucho frío, a las 8 AM, obligándoles a estar muchas horas en las calles. Lo único que pueden hacer en esas horas es mendigar y consumir alcohol en las cercanías del hogar de avenida General Velásquez, para luego ingresar -desde las 5 de la tarde- a comer una comida que parece engrudo. Debo decir que la única vez que a los pobres viejitos les dan ropa buena es cuando celebran el cumpleaños del Padre Alberto Hurtado, y los muestran en la televisión hasta con corbata, sentados en una mesa con mantel blanco. El resto del año comen un engendro de guiso, que es una mierda.

Los sueldos que los directores y gerentes cobran, no tienen nada que envidiarle a lo que gana un senador o diputado de la República. Reciben ayuda de EEUU. Alemania y muchos otros países del mundo.

Los jóvenes pasan la noche en un hogar llamado Padre Lavín, ubicado en Mapocho. Ese es un infierno donde los tratan cómo el culo. Las asistentes sociales del lugar parece que detestan su trabajo, pues humillan y maltratan a los “cabros”, donde si uno de ellos se porta mal, lo envían a otro lugar, una casona cerca de ahí, donde los hacen dormir en el suelo, apiñados, donde el guarén más chico las hace de portero.

Otro SENAME es la FUNDACIÓN LAS ROSAS, donde el curita que dirige esa institución, es el señor Aristia, un millonario que tiene cero sensibilidad con los viejitos, a quienes les cobran las pensiones para dejarlos entrar. Unas monjas en su mayoría españolas dirigen los hogares, donde las únicas que hacen bien su pega son las asistentes, que son chilenas.

El otro SENAME del que deben enterarse es uno llamado REMAR (Recuperar a un Marginal), donde reciben a jóvenes drogadictos y alcohólicos, “previo pago de ingreso”. Ahí, a los pobres cabros los obligan a salir a las
calles a vender pasteles y chocolates fabricados en sus dependencias. Si no venden la totalidad de los pasteles, les niegan el ingreso en la noche. Muchos de ellos se arrancan con el dinero de las ventas y nunca más vuelven. Dicha institución está manejada por un seudo “PASTOR” español, que vive en Gran Avenida en una mansión, se da la vida de Príncipe a costa de los pobres jóvenes: auto del año, empleadas, ropa a la medida y perfume marca Cartier. Esta institución está presente en Santiago, calle General Gana; también en Valparaíso; Concepción -donde su director fue acusado de pedofilia-, La Serena y por último Iquique. Si quieren saber su nombre, es Juan Carlos Arija Bethencourt. Véanlo en Facebook si gustan.

Esta institución recibe ayuda de España, Italia, Perú y Argentina, donde REMAR está presente, “haciéndose el pino” a costa de los drogadictos. Espero que abran los ojos porque en Lesosland (Chile), la familia WALKER, no es la única con “sensibilidad social y sin fines de lucro”…. y si usted no me cree en lo que aquí expuse, vaya personalmente y véalo. Todo esto lo he visto y por lo tal me hago responsable.

Debo aclarar lo siguiente:

En el 2010 me hice voluntario de REMAR, para trabajar dando desayuno, almuerzo y onces comida. Les dábamos alimento a 40 jóvenes. Yo estuve a cargo de la cocina (gracias a Dios, no envenené a ninguno de ellos). Ahí pude constatar el mal trato de los directores y del gran BOSS (jefe), el SEUDO PASTOR, que los domingos hace de Mesías en su templo de calle General Gana. Además, debo decirles que los sábados obligaban a los jóvenes a salir a pedir al Terminal de Lo Valledor, con carros de supermercado robados. Todos los días salen a “limosnear” a los locales de Franklin, obligados por los que manejan el negocio de la rehabilitación.

Respecto al Hogar de Cristo, debo decir que me disfracé de mendigo y pude “espiar” cómo funcionaba este refugio. Vi como robaban en camiones, sacaban la ropa, zapatillas nuevas, ternos, cocinas, de todo desde las bodegas y llevaban esas cosas a vender a los (mercados) persas. Eso lo hacen quienes trabajan dentro del hogar, funcionarios que ganan 300 o 400 lucas y poseen “camionetas” que valen sobre los $20 millones. Así que a mí no me pueden contar cuentos.

Esto lo hice con el conocimiento de Monseñor Valech, con quién pude tener varias reuniones, y sabía que yo crearía una Corporación de ayuda social. Lamentablemente Monseñor falleció en el 2010. Un gran hombre, le hice honores en la catedral de Santiago, acompañando su féretro, que curiosamente tenía una placa que decía “HOGAR DE CRISTO”…

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(*) Cristian Sánchez F. es un emprendedor, autodidacta, fundador y Director de la Corporación Amar Chile, una organización sin fines de lucro, dedicada a ayudar a personas en riesgo social.

Categories: Chile, Opinando

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