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“Si el alumno no supera al maestro, ni es bueno el alumno, ni es bueno el maestro” Proverbio chino.

 

Por Claudia Alvarado González (*)

Por Dios que hacen falta maestros humildes y seguros, capaces de transmitir sus dones y capacidades sin pedir nada a cambio. Un maestro que tome de la mano y guíe por el sendero de la perfección.

Los seres humanos somos seres imperfectos, por ello muchas veces idolatramos a maestros que se embriagan en sus egos y dificultan la capacidad y la fortaleza del aprendiz.

Trabajo y sumisión al maestro, no van de la mano con lo que es realmente coherente.
Vencer los límites, el aberrante miedo a las equivocaciones, a la falta de altitud y de soberbia necesaria para empoderarse frente al maestro. Terror causante de sus críticas fecundas en la idea cruel y fulminante de obtener el rechazo del maestro enaltecido y endiosado.

Esto pasa en todo orden de la vida, de los “oficios” o de las artes.

Adquirir seguridad frente al maestro sutilmente gentil, pero castigador, no es una tarea fácil de dominar. Requiere de cierto talento, requiere saber y aterrizar en que es otro ser humano, lleno de dolores y carencias, y que necesita de un aprendiz para sentirse respetado y valorado.

Trabajo, pasión en lo que se hace, belleza subjetiva en lo que se logra, ignorar un poco al maestro en esa tarea para dar inicio a la libertad de crear y realizar.

En mi caso, me he topado con varios maestros en mi camino, he gozado de su presencia y sus palabras, pero no me he sometido a sus carencias. Me he basado en la experiencia, en la causa y el efecto, en lo que la profesión me entregó y de la cual yo decido que parte de ella transformo en verdad.

Hay una base en cada trabajo. No se puede escribir sin revisar una bibliografía, entrevistar a actores y reflexionar profundamente sobre el enfoque. Si no se hace lo anterior, el resultado será superficial e insignificante. Una mala anécdota en definitiva. Esta es la única manera en la que se logra coherencia y consistencia. Es lo mismo que cuando se hace un libro.

No es fácil, vivo en el mundo de los egos superfluos, pero logro admitir mis errores y vencer en el camino. Acepto la criticas porque de ellas me fortalezco, pero no acepto los jueces incautos y absolutos.

Los años ayudan también a mejorar este aspecto. Una vez que se adquiere el hábito de investigar a fondo, la conclusión de ese trabajo surge más rápido, espontáneo y mejora en calidad.

Esa es mi técnica más pura, no hay más maestros en el Olimpo. Hay maestros de “oficio” que se sacan la cresta día a día, que trabajan en silencio y son grandes personas y tremendos profesionales y artistas.

Humildemente me someto a las verdades, encauso las propuestas y logro obtener algunas claves. Soy periodista de oficio y profesión, soy investigadora de almas y artes perdidas o sumidas

No se ofendan si alguien les habla de oficio sobre todo si es un maestro, porque quiere aterrizarte con sus miedos. Lo que tú crees que es un don, un arte, está plasmado en esta palabra: Sigue…

No se trata de autocomplacencia, se trata de creer en uno mismo para ser feliz. Sin embargo, creo que -como productora de moda– tengo la obligación de exigir “oficio”, para que quede claro que en cada proyecto de editorial o de presentación en pasarela -que luego serán de diseñadores consagrados- no se conseguirá el propósito de levantar la industria de la moda en Chile sin vencer el prejuicio y el absolutismo.

Pongan el corazón aprendan todo lo que puedan, que yo sigo aprendiendo de cada uno de ustedes.

“Asumo, recibo y avanzo”…


(*) Claudia Alvarado González es Periodista y Licenciada en Comunicación Social de Uniacc, Directora de la revista Glam Magazine Chile (www.glammagazine.cl), Gerente de Goplanner y coordinadora de diseñadores emergentes para Fashionweek. Es colaboradora permanente de Putaendo Uno.

Categories: General, Nosotras

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