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“…las crecidas en las cabeceras de los ríos que han sido deforestadas, provocarán aluviones con las impactantes repercusiones económicas, sociales y ambientales…”.-

Por Roberto Ipinza Carmona (*)

El cambio climático -como bien dice el Dr. Samuel Francke Campaña– está para quedarse, por lo tanto hay que tomar medidas más decididas y oportunas. En relación al impacto de los incendios y la deforestación de nuestro país, durante estos meses, comenzarán las primeras lluvias y miles de toneladas de suelo avanzarán por las quebradas a través de la escorrentía cuesta abajo, y los ríos se tornarán de color chocolate y terminarán su camino en el mar, con ese gran tesoro que es el suelo, y Chile será un poco más pobre ya que habrá perdido ese capital que tarda miles de años en formarse.

Sin lugar a dudas a nuestros políticos les interesaría saber que la erosión continua siendo nuestro principal problema ambiental y fuera de toda duda. Los expertos en técnicas operativas (manuales) para mitigar el flagelo de la erosión, son básicamente el Dr. Roberto Pizarro (Universidad de Talca) y el Dr. Samuel Francke (Corporación Nacional Forestal), el grupo de agroforesteria de INFOR ha realizado también trabajo en esta línea, a esto habría que agregar los equipos técnico de las empresas forestales.

Realizar actividades para detener el cáncer de la erosión es la primera acción concreta que debería comenzar durante este mes del año 2017 y ¡¡¡hay que trabajar con las instituciones y empresas que hoy existen¡¡¡ ¿Qué se está haciendo? Está demás decir que las crecidas en las cabeceras de los ríos que han sido deforestadas, provocarán aluviones con las impactantes repercusiones económicas, sociales y ambientales.

El segundo punto relacionado a los incendios y la deforestación, tiene relación con la semilla. No voy a caer en el falso dilema de especies nativas y exóticas, que me parece un pensamiento anticuado y retrógrado, en especial cuando se pierden toneladas de suelo.

Hoy los viveros tienen comprometida su producción, por lo tanto no hay plantas para reforestar. Si las hubiere, habría que sembrar pasto en forma aérea y plantar en forma coordinada con el establecimiento de obras hidráulicas, mencionadas en el primer punto. Por lo tanto, en el 2017, es decir en este primer trimestre, lo que habría que hacer en forma urgente es colectar semillas. Los protocolos de colecta de semilla son bastante conocidos, desde la década de los setenta se vienen utilizando, la Cooperativa de Mejoramiento Genético (UACH/CONAF/Empresas forestal), INFOR a través del grupo de conservación y mejoramiento genético, la Universidad de Chile, la Universidad de Concepción, MININCO SA, CONAF, etc.

Los mapas de procedencia de Rodrigo Vergara y otros, Quiroz y Gutiérrez, los mapas vegetacionales de Rodolfo Gajardo, los mapas de Luebert y Pliscoff, entre otros. En términos operacionales la semilla debe colectarse de huertos semilleros, áreas productoras de semillas y rutas semilleras. Esto hay que comenzarlo este mes……¿Qué se está haciendo??

En estos dos puntos se debería estar trabajando operacionalmente ¡¡¡Ya!!! EN LA ACCIÓN ESTÁ LA POESÍA.

En Chile, en un país que sufrido una terrible desgracia como este gran incendio, no hay que hacer un aprovechamiento político de este desastre, y ya habrá tiempo para otras cosas…


(*) Roberto Ipinza Carmona es Ingeniero Forestal U. de Chile. Es Doctor Ingeniero de Montes de la Escuela Técnica Superior de Ingenieros de Montes de la U. Politécnica de Madrid, España. Ex Director del Instituto Forestal de Chile, genetista y destacado profesor en varias universidades.

Categories: Ambientales, Opinando

One Response so far.

  1. Samuel Francke Campaña dijo:

    Mario, un muy buen e inspirado artículo esperando que haya eco en nuestras autoridades y empresas. Desde la academia, Infor y Conaf clamamos por su concreción.

    La erosión es como el tiempo perdido, no se recupera jamás y es el tesoro finito y más valioso de una nación. El suelo que nos da todo y no nos pide nada, aunque nosotros sabemos de nuestro compromiso con el suelo y la Tierra.

    Desde 1994 en la Ley de Bases del Medio Ambiente, artículo 39, dice “la ley velará por el uso del suelo para evitar su pérdida y degradación”. Han pasado 23 años y después de 3 intentos aun no contamos con una ley de protección y conservación de suelos.

    Si conservamos el suelo conservamos el agua, el bosque, la flora y su fauna, y por sobre todo a la gente en el campo;
    sin embargo, hay desconocimiento, falta de prioridad técnica y política, desapego cultural.

    También hay prácticas que se mantienen desde la Colonia, que han degradado el 50% de los suelos. De hecho, entre 1979 hasta el 2010 la erosión aumentó de 34,5 millones a 38,5 millones de hectáreas ¿Cómo se explica? nuevas actividades silviagropecuarias y mineras y de infraestructura han intensificado los procesos de degradación en el cuarto de siglo reciente.

    Clave resulta lo cultural en relación al suelo, usos y costumbres que se mantienen de generación en generación, y en este sentido los incentivos pagados por servicios ambientales han estado ausentes el último lustro.

    El suelo no es un recurso renovable a escalas humanas de nuestro tiempo.

    Si conservamos el suelo, conservamos el agua, el bosque y a la gente.

    Un gran abrazo a ti y a Roberto Ipinza Carmona

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