Putaendo Uno

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clotario blest“…nunca reciben toda el agua que les corresponde porque alguien más poderoso se las esquilma…”.-

De chiripazo me topé con un documental sobre los últimos días de don Clotario Blest, que con su vida y acciones nos da tantas lecciones de humildad y grandeza al mismo tiempo. Y no puedo sino pensar en todo el camino que recorrió para ganarse el eterno respeto de los chilenos bien nacidos. Ahí es cuando uno se da cuenta que creía haber mucho en la vida, y sin embargo hemos hecho tan poco y nos falta tanto por hacer.

El 17 de noviembre es el natalicio de don Clotario, así que aprovecho de recordarlo en esta reflexión.

Uno cree que se ha esforzado tanto, que ha sido tan largo el camino, que ¡puchas que me costó pero quedó bien! Y vamos inflando el pecho para mostrarle a los demás lo que hemos sido capaces de hacer (…o tener).

Pero baste mirar al lado para darse cuenta todo lo que nos falta por hacer, y aun es tanto. Hoy me regocijé mirando las caritas de los niños pasando por mi puerta con su ¡dulce o travesura!, estirando su bolsita o su calabaza para que les echara dulces. Les basta con un simple gesto nuestro para ser felices por un rato.

Pero el dolor se vuelve impertinente cuando pensamos en cuanta pobreza aun cubre nuestro pueblo, nuestra tierra. Cuanta esperanza hay en esos pequeños emprendedores que sacan a la plaza lo mejor de sus productos caseros para tratar de vendernos plantas, comidas, pasteles, tejidos, juegos, o incluso ropa usada y algunos han de volver a sus casas con lo justo para apenas sobrevivir un par de días más.

Cuanta injusticia, cuantos abusos, cuanto atropello, cuanta humillación pasan aquellos y aquellas que trabajan asalariados, que les descuentan el “transporte” (un minibús viejo y destartalado), o la colación, o no les cumplen con la quincena, o sencillamente les quedan debiendo sus imposiciones. O aquellos pequeños agricultores que cultivan un terrenito arrendado junto a toda su familia y nunca reciben toda el agua que les corresponde porque alguien más poderoso se las esquilma poniendo por delante a toda la caballería prepotente.

¿Qué hacemos contra todo eso? ¿Qué nos falta por hacer? ¿Cómo podemos avanzar hacia una mejor calidad de vida realmente para todos y no solo para unos pocos?

Putaendo tiene mucho que decir, mucho que aprender. Así que no nos creamos el cuento ese de “hemos hecho tanto”…Necesitamos humildad para medir cuanto nos falta por hacer.

El Director

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