{"id":15972,"date":"2015-01-28T01:09:09","date_gmt":"2015-01-28T04:09:09","guid":{"rendered":"http:\/\/putaendouno.cl\/?p=15972"},"modified":"2015-01-28T01:16:01","modified_gmt":"2015-01-28T04:16:01","slug":"manuel-guerrero-del-dolor-a-la-resiliencia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/putaendouno.cl\/?p=15972","title":{"rendered":"Manuel Guerrero: Del dolor a la resiliencia"},"content":{"rendered":"<div class=\"lazysocialbuttons\" data-float=\"left\" data-buttons=\"google,twitter,facebook\" data-twshareurl=\"https:\/\/putaendouno.cl\/?p=15972\" data-twtext=\"\" data-shareurl=\"https:\/\/putaendouno.cl\/?p=15972\" data-fbhideflyout=\"false\" data-backgroundtype=\"light\"><\/div><h2><span style=\"color: #0000ff;\"><a href=\"http:\/\/putaendouno.cl\/wp-content\/uploads\/2015\/01\/mguerrero.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-15973\" src=\"http:\/\/putaendouno.cl\/wp-content\/uploads\/2015\/01\/mguerrero.jpg\" alt=\"mguerrero\" width=\"640\" height=\"304\" srcset=\"https:\/\/putaendouno.cl\/wp-content\/uploads\/2015\/01\/mguerrero.jpg 640w, https:\/\/putaendouno.cl\/wp-content\/uploads\/2015\/01\/mguerrero-300x143.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 640px) 100vw, 640px\" \/><\/a><\/span><\/h2>\n<h2><span style=\"color: #0000ff;\">&#8220;&#8230;fuimos todos detenidos, siendo conducidos al Fuerte Silva Palma, en Valpara\u00edso&#8230;&#8221;<\/span><\/h2>\n<h2><span style=\"color: #0000ff;\">Por Manuel Guerrero (*)<\/span><\/h2>\n<p><a href=\"http:\/\/putaendouno.cl\/wp-content\/uploads\/2015\/01\/manuel-guerrero.png\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft  wp-image-15974\" src=\"http:\/\/putaendouno.cl\/wp-content\/uploads\/2015\/01\/manuel-guerrero-150x150.png\" alt=\"manuel guerrero\" width=\"201\" height=\"201\" \/><\/a>Cuando ten\u00eda 6 a\u00f1os, de la mano de mi madre y abuela -y con mi hermana de 1 mes-, fuimos a varios campos de concentraci\u00f3n a buscar a mi viejo que estaba detenido desaparecido. Era el invierno de 1976. En parte de esa b\u00fasqueda, por una llamada telef\u00f3nica misteriosa, nos enteramos que pod\u00eda estar recluido en el campo de concentraci\u00f3n de Puchuncav\u00ed.<\/p>\n<p>En medio del toque de queda, con un pa\u00f1al blanco de bandera, salimos de madrugada de \u00d1u\u00f1oa hacia donde cre\u00edamos estaba mi padre. Cuando llegamos al lugar ven\u00edan micros atestadas de prisioneros pol\u00edticos que dejaban el campo, pues se hab\u00eda acordado su liberaci\u00f3n. No quedaba nadie. Hasta los puestos de venta que se hab\u00edan improvisado se retiraban. Mi madre, sin embargo, ten\u00eda una confianza plena en que aquella llamada dec\u00eda la verdad. Porfiadamente insisti\u00f3 al guardia del campo que nos dejara pasar. \u00c9l insist\u00eda en que no quedaba ning\u00fan preso en el sitio. Intempestivamente sali\u00f3 un jeep del campo. Mi madre me tom\u00f3 de la mano, y junto a mi abuela y hermanita en brazos se par\u00f3 frente al auto que iniciaba su marcha veloz. <span style=\"color: #0000ff;\">El veh\u00edculo se detuvo ante nosotros, corrimos a la parte trasera y ah\u00ed estaba mi viejo, delgado y demacrado, siendo apuntado por marinos armados. <\/span><\/p>\n<p>As\u00ed fue como lo hallamos vivo, en medio de una operaci\u00f3n que pretend\u00eda su desaparici\u00f3n definitiva. <span style=\"color: #0000ff;\">Como todas las instituciones del Estado y el Gobierno hab\u00edan negado que estuviera detenido, pasamos a convertirnos en testigos inc\u00f3modos. De modo que nos fuimos todos detenidos, siendo conducidos al Fuerte Silva Palma, en Valpara\u00edso<\/span>. Ah\u00ed nos recluyeron junto a marinos constitucionalistas que estaban siendo juzgados, por oponerse a reprimir, en Consejos de Guerra como &#8220;traidores a la patria&#8221;. Yo los miraba con curiosidad, pues no me coincid\u00eda la imagen de personal militar que tambi\u00e9n estuviera preso. Al tiempo, mi padre fue trasladado al campo de prisioneros de Cuatro \u00c1lamos y luego a Tres \u00c1lamos. <span style=\"color: #0000ff;\">Gracias a su hallazgo los servicios represivos tuvieron que declararlo prisionero pol\u00edtico, lo que para \u00e9l, en sus palabras, era &#8220;volver a la vida&#8221;. <\/span><\/p>\n<p>Yo iba en 1\u00b0 b\u00e1sico, en una escuelita p\u00fablica de \u00d1u\u00f1oa &#8211; que conoc\u00edamos como &#8220;el gallinero&#8221;, pues todas sus ventanas estaban con rejilla-. La escuela estaba intervenida y el director era un Carabinero de uniforme. Mientras mi padre estaba preso en el campo de Tres \u00c1lamos yo deb\u00eda marchar al son de marchas militares que el director del establecimiento pon\u00eda a todo volumen. Al salir de clases me iba caminando por Lo Plaza, desde Av. Grecia hasta la panader\u00eda Lido cerca de Eduardo Castillo Velasco, tocando el timbre de las casas, para vender la artesan\u00eda en cuero que hac\u00eda mi pap\u00e1 en el campo de concentraci\u00f3n. \u00c9l era muy h\u00e1bil en esto, pues de adolescente estudi\u00f3, en r\u00e9gimen de internado, en la Escuela Normal Abelardo N\u00fa\u00f1ez, donde incluso aprendi\u00f3 a embalsamar animales. La gente me miraba con una mezcla de ternura y temor, y en poco rato vend\u00eda esas valiosas piezas hechas a mano, con inscripciones suaves con la letra redonda de profesor primario de mi padre.<\/p>\n<p>Los fines de semana iba a verlo al campo, y antes de ingresar nos separaban los militares armados a hombres de mujeres. <span style=\"color: #0000ff;\">Nos revisaban por todo el cuerpo, timbraban con un sello de la DINA -un pu\u00f1o de hierro-, las cosas que llev\u00e1bamos, hasta que se nos permit\u00eda ingresar al campo. En cada esquina hab\u00eda una torreta con militares que nos inspeccionaban desde las alturas y apuntaban con sus metralletas<\/span>. Durante varios a\u00f1os estos motivos fueron recurrentes en mis dibujos de infancia. Las torres y los militares (los cuchillos llegaron a mis pesadillas a\u00f1os despu\u00e9s, para no irse jam\u00e1s). Apenas est\u00e1bamos en el interior del campo sal\u00edan los presos de sus &#8220;carretas&#8221;, unas barracas de madera, en que &#8220;viv\u00edan&#8221; hacinados. Mi padre, a\u00fan con la bala alojada en su axila, nos atend\u00eda con dulzura, preparando sombra para mi hermanita Am\u00e9rica que apenas ten\u00eda 1 mes de edad (naci\u00f3 mientras mi padre estaba en cautiverio).<\/p>\n<p>Tiempo despu\u00e9s, ya asesinado mi padre en 1985, y habiendo salido por segunda vez al exilio, siendo adolescente pude visitar la casa de Ana Frank en Holanda. Tambi\u00e9n fui a los campos de concentraci\u00f3n nazi de Sachsenhausen y Buchenwald. En mi curso -hice el tercero y cuarto medio en Berlin-, ten\u00eda compa\u00f1eros que eran nietos de sobrevivientes de los campos. Cuando habl\u00e1bamos de nuestras experiencias, hab\u00eda un aire de familia en los recuerdos de infancia que les hab\u00edan transmitido sus padres y lo que yo hab\u00eda vivido (como miles de hijos e hijas m\u00e1s en Chile y toda Am\u00e9rica Latina durante las dictaduras). La reiteraci\u00f3n de las torretas, los guardias armados, los cercos con alambres de p\u00faa, los habit\u00e1culos hacinados, la vejaci\u00f3n permanente.<\/p>\n<p>Estando en Berlin, y ya habiendo aprendido el alem\u00e1n aunque a\u00fan de manera b\u00e1sica, pude recibir a la querida Carmen Gloria Quintana en un recorrido que hizo por Europa llamando a la solidaridad internacional por Chile. Nos abrazamos hermanados en una comprensi\u00f3n de sobrevivientes de experiencias l\u00edmites que es dif\u00edcil procesar y poner en palabras. Estando con Carmen Gloria pasamos frente a la l\u00ednea fronteriza entre Berlin occidental y oriental, habiendo en ambos lados militares armados. Nuestra reacci\u00f3n de incomodidad al verles fue semejante. Uno de los j\u00f3venes militares reconoci\u00f3 a Carmen Gloria y le dijo que \u00e9l estaba ah\u00ed para que lo que le hicieron nunca m\u00e1s volviera a ocurrir con nadie. Record\u00e9 a los marinos y militares del Fuerte Silva Palma prisioneros. \u00bfPodremos volver a confiar en instituciones armadas, luego que fueron funcionarios del Ej\u00e9rcito, en el caso de Carmen Gloria, y de Carabineros, en el m\u00edo, que atentaron contra nuestras vidas? Y si esto nos toca tan profundo en nuestra experiencia de vida, mientras recorr\u00eda los campos de exterminio nazis, pensaba en los hijos y nietos de los all\u00ed aniquilados. \u00bfPodr\u00e1n alguna vez volver a confiar ya no tan solo en los militares, sino en la condici\u00f3n humana en cuanto tal?<\/p>\n<p>Los campos de concentraci\u00f3n y los campos de exterminio son el ejemplo ejemplar de lo que podemos llegar a realizar como seres humanos, organizadamente, si no transmitimos la memoria del horror, pero tambi\u00e9n de la heroica y sencilla resistencia de miles de miles de personas de todas las nacionalidades y credos, que sufren este vejamen moderno, pero que no apagan su humanidad. No todos se vuelven perpetradores, no lo olvidemos nunca. Siempre habr\u00e1 quien, desde su conciencia moral o convicciones pol\u00edticas, o simple compasi\u00f3n, es capaz de decir NO, a\u00fan en las peores circunstancias.<\/p>\n<p>Soy un convencido -y por ello lucho por otra educaci\u00f3n-, que tenemos que aprender a desobedecer, a asumir nuestra autonom\u00eda reflexiva y capacidad de hacernos cargo de nuestros actos. En las horas cruciales quienes desobeceden han salvado vidas. Tal vez sea contraintuitivo pensar as\u00ed, normalmente la educaci\u00f3n es vista como un modo de adiestramiento teniendo a la obedencia como valor. Yo creo lo contrario: desobecede cuando no te parezca algo.<\/p>\n<p><span style=\"color: #0000ff;\">Ll\u00e9nate de valor y coraje y di NO<\/span>. Abstente de actuar si no est\u00e1s seguro de la consecuencia que generar\u00e1 tu acci\u00f3n. Ese NO puede significar un S\u00cd a la vida y a la dignidad de seres que nos suponemos reflexivos y compasivos. Ni el exterminio ni las dictaduras se pueden explicar s\u00f3lo en t\u00e9rminos de las peque\u00f1as acciones individuales. Pero <span style=\"color: #0000ff;\">aprender la desobediencia civil, la no cooperaci\u00f3n con sistemas de opresi\u00f3n del color que sean, puede ser un paso. Peque\u00f1o, pero vaya que valioso. \u00bf&#8221;Obediencia reflexiva&#8221; tal vez? Desobedece la ley si es injusta. Desobedece la autoridad si atenta contra la dignidad de las personas y otros seres sintientes.<\/span> Real\u00edzate en la resistencia a la pr\u00e1ctica de la violencia cotidiana, simb\u00f3lica y material, y llena tu vida de relaciones cooperativas y fraternas con otros. Que nunca nos pillen sin lazos.<\/p>\n<p><span style=\"color: #0000ff;\">Construir comunidad es lo m\u00e1s revolucionario, creo, que puede haber. Aqu\u00ed y ahora.<\/span> No ma\u00f1ana en una supuesta utop\u00eda. Aqu\u00ed, a cada instante, frente a cada coyuntura. Abrazos, a 70 a\u00f1os de la liberaci\u00f3n, por el Ej\u00e9rcito Rojo, de Auschwitz. Seguimos.<\/p>\n<p><span style=\"color: #0000ff;\">_______________________________________________________________________________<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #0000ff;\">(*) Manuel Guerrero es hijo de Manuel Guerrero, el profesor y dirigente asesinado por Carabineros de la DICOMCAR el 30 de marzo de 1985, en un caso que remeci\u00f3 los cimientos de Chile. Fue encontrado degollado y ultimado de un balazo, junto a Santiago Nattino y Jos\u00e9 Manuel Parada, en tiempos de la dictadura de Pinochet, en un campo cercano a Pudahuel. All\u00ed, en su memoria, hoy se erigen tres sillas gigantes.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #0000ff;\">Este texto lo escribi\u00f3 para recordar los\u00a070 a\u00f1os de la liberaci\u00f3n del campo de concentraci\u00f3n nazi de Auschwitz, por el ej\u00e9rcito sovi\u00e9tico. Putaendo Uno lo toma para mostrar que, en su mensaje, hay una verdadera lecci\u00f3n de resiliencia.<\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&#8220;&#8230;fuimos todos detenidos, siendo conducidos al Fuerte Silva Palma, en Valpara\u00edso&#8230;&#8221; Por Manuel Guerrero (*) Cuando ten\u00eda 6 a\u00f1os, de la mano de mi madre y abuela -y con mi hermana de 1 mes-, fuimos a varios campos de concentraci\u00f3n a buscar a mi viejo que estaba detenido desaparecido. Era el invierno de 1976. 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