{"id":5801,"date":"2013-07-28T21:15:46","date_gmt":"2013-07-29T01:15:46","guid":{"rendered":"http:\/\/putaendouno.cl\/?p=5801"},"modified":"2013-07-28T21:24:52","modified_gmt":"2013-07-29T01:24:52","slug":"la-historia-que-une-a-bachelet-y-matthei","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/putaendouno.cl\/?p=5801","title":{"rendered":"&#8220;La historia que une a Bachelet y Matthei&#8221;"},"content":{"rendered":"<div class=\"lazysocialbuttons\" data-float=\"left\" data-buttons=\"google,twitter,facebook\" data-twshareurl=\"http:\/\/putaendouno.cl\/?p=5801\" data-twtext=\"\" data-shareurl=\"http:\/\/putaendouno.cl\/?p=5801\" data-fbhideflyout=\"false\" data-backgroundtype=\"light\"><\/div><h3><span style=\"color: #0000ff;\"><a href=\"http:\/\/putaendouno.cl\/wp-content\/uploads\/2013\/07\/bachelmatt.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-5802\" alt=\"bachelmatt\" src=\"http:\/\/putaendouno.cl\/wp-content\/uploads\/2013\/07\/bachelmatt.jpg\" width=\"640\" height=\"303\" srcset=\"http:\/\/putaendouno.cl\/wp-content\/uploads\/2013\/07\/bachelmatt.jpg 640w, http:\/\/putaendouno.cl\/wp-content\/uploads\/2013\/07\/bachelmatt-300x142.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 640px) 100vw, 640px\" \/><\/a>Reportaje escrito por Nancy Castillo y Roc\u00edo Montes para La Tercera, que <span style=\"color: #00ccff;\">Putaendo Uno<\/span> trae a sus lectores porque relata aspectos poco conocidos de la vida de ambas candidatas. Independiente de que esta historia pueda favorecer a una u otra, lo cierto es que la gran mayor\u00eda de chilenos no conoce los pormenores que aqu\u00ed se presentan. Que cada uno se forme su propia opini\u00f3n sobre el trabajo period\u00edstico que aqu\u00ed se presenta.-<\/span><\/h3>\n<address>\u00a0<\/address>\n<address><i>Son candidatas en veredas opuestas. Pero Michelle Bachelet y Evelyn Matthei comparten una historia: la profunda amistad entre sus padres -Alberto y Fernando, generales de la Fach- y una ni\u00f1ez marcada por los c\u00f3digos que impone la vida militar y que duran para siempre. Los a\u00f1os 70 trajeron las primeras diferencias entre ellos y un final tr\u00e1gico: la muerte de Alberto Bachelet por torturas en la academia de la instituci\u00f3n. Vino el desconcierto, el exilio, la distancia, el reencuentro y un proceso judicial que investiga esa muerte, donde organismos de DD.HH. piden el procesamiento del ex comandante en jefe. La familia Bachelet ha salido en su defensa. Aqu\u00ed, la reconstrucci\u00f3n de dos vidas que se cruzan.<\/i><\/address>\n<p>-Nadie tiene que defenderlo. Ante mis ojos, haberlo acusado de traici\u00f3n a la instituci\u00f3n es grotesco, Gelo.<\/p>\n<p>Fernando Matthei Aubel era coronel de la Fuerza A\u00e9rea. Gelo es Angela Jeria. Unas semanas antes, el 12 de marzo de 1974, su esposo, Alberto Bachelet, general de la Fach, hab\u00eda muerto en la C\u00e1rcel P\u00fablica tras ser sometido a torturas en la Academia de Guerra de la Aviaci\u00f3n (AGA). La reuni\u00f3n entre Matthei y Jeria respond\u00eda a una petici\u00f3n que su marido le hab\u00eda hecho mientras estaba en prisi\u00f3n: que le llevara el argumento de su defensa en el juicio \u201cAviaci\u00f3n contra Bachelet y otros\u201d a Matthei y al comandante en jefe de la Fuerza A\u00e9rea, Gustavo Leigh. Alberto Bachelet quer\u00eda que ellos dos, a quienes consideraba sus mejores amigos en la rama, supieran que \u00e9l no hab\u00eda traicionado a la instituci\u00f3n. Para este oficial, eso era de suma importancia.<\/p>\n<p>La reuni\u00f3n entre Jeria y Matthei fue tensa. Aunque no tanto como la que tuvo con Leigh en el Edificio Diego Portales. Ni cuando Jeria lo volvi\u00f3 a encontrar en una ferreter\u00eda. Ni siquiera hoy ella quiere hablar de esas dos veces en que vio al comandante en jefe de la Fach tras la muerte de su esposo. De la amistad con Leigh, Alberto Bachelet y Jeria se decepcionaron. Con Matthei, la historia fue distinta.<\/p>\n<p>Treinta y ocho a\u00f1os despu\u00e9s, dos ramos de flores decoran el departamento de Angela Jeria en Avenida Vespucio. Es agosto de 2012 y pocos d\u00edas antes ella ha dicho a la prensa: \u201cSiempre el general Matthei ha sido amigo nuestro, lo estimo mucho y yo tengo la certeza de que \u00e9l no estuvo en la Academia de Guerra en el tiempo en que mi marido estuvo ah\u00ed\u201d. Esas palabras las dijo en el marco de la querella por el homicidio de Alberto Bachelet que la Agrupaci\u00f3n de Ejecutados Pol\u00edticos hab\u00eda presentado el a\u00f1o anterior. Jeria y su hija Michelle Bachelet se hicieron parte de la causa, pero no han querido que su abogado pida el procesamiento de Matthei, como s\u00ed lo hizo la agrupaci\u00f3n. En estos dos a\u00f1os, Matthei ha debido declarar en tres ocasiones y enfrentar un careo con ex detenidos en la AGA.<\/p>\n<p>Luego de que Jeria enfrent\u00f3 a la prensa, Matthei le agradeci\u00f3 con un ramo de flores por la valent\u00eda de salir p\u00fablicamente a confrontar una posici\u00f3n que defienden organismos de DD.HH., mundo al que Jeria pertenece.<\/p>\n<p>Angela Jeria sigue considerando a Matthei como uno de los amigos de su esposo dentro de la instituci\u00f3n. Luego de que ambos se levantaran en veredas pol\u00edticas distintas, Bachelet en el gobierno de Allende y, m\u00e1s tarde, Matthei en el de Pinochet, ella as\u00ed lo ha expresado p\u00fablicamente. Incluso hoy, cuando esos dos apellidos vuelven a cruzarse en la pol\u00edtica nacional. Adem\u00e1s del juicio que lleva Mario Carroza por la muerte de Bachelet y que podr\u00eda tener novedades dentro de un mes, las hijas de ambos, Michelle Bachelet y Evelyn Matthei, se enfrentan como las candidatas m\u00e1s competitivas en la carrera presidencial 2013. Una, desde la oposici\u00f3n; la otra, desde el oficialismo.<\/p>\n<p>La relaci\u00f3n entre ambas est\u00e1 lejos de ser la que tuvieron sus padres. Pero ser hijas de general marca sus historias: se criaron en una tribu distinta a la de los civiles. Y ser hijas de esos dos generales en particular -grandes amigos, que cumplieron roles p\u00fablicos desde espacios pol\u00edticos enfrentados y en medio de una convulsi\u00f3n pol\u00edtica de la que s\u00f3lo uno sobrevivi\u00f3- parece m\u00e1s que una broma del destino.<\/p>\n<p>La primera hebra de esta historia aparece en el norte, hace 55 a\u00f1os.<\/p>\n<p>Enero, 1958. El sol golpea la arena dura donde se levanta la villa militar de la Base Cerro Moreno de la Fuerza A\u00e9rea, 26 kil\u00f3metros al norte de Antofagasta. Aqu\u00ed viven unas mil personas. El capit\u00e1n Fernando Matthei, de 32 a\u00f1os, se acaba de instalar all\u00ed junto a su esposa, Elda Fornet, y tres hijos: Fernando (6), Evelyn (4) y Robert (1). Luego vendr\u00edan dos m\u00e1s.<\/p>\n<p>A diferencia de su destinaci\u00f3n anterior en el norte -Iquique-, la casa fiscal que les asignaron es m\u00e1s espaciosa y tiene una curiosa distribuci\u00f3n: las ventanas miran al norte y el resto est\u00e1 sellado, como una fortaleza, para que la arena no ingrese cuando se levanta el viento. La casa es la n\u00famero 13.<\/p>\n<p>Los 60 oficiales del lugar viven casi aislados de la poblaci\u00f3n antofagastina. En la base hay una escuela p\u00fablica y la mayor\u00eda de las necesidades b\u00e1sicas se pueden atender sin salir de esa villa, como sucede siempre en las zonas militares. \u201cEs un poco como en los guetos. La gente no se relaciona con los de afuera, todo gira en torno a la Fach\u201d, describe Edith Pascual, quien conoce esa vida: es viuda del coronel Carlos Ominami, madre del ex senador y una de las mejores amigas de Jeria. Edith hace recuerdos sentada en su departamento, vecino al de la madre de Bachelet. Desde su ventana puede ver la Escuela Militar.<\/p>\n<p>El mismo a\u00f1o que la familia Matthei llega a Cerro Moreno lo hace Alberto Bachelet Mart\u00ednez, de 34 a\u00f1os, con su mujer, Angela, y sus dos hijos: Alberto (11) y Michelle (6). A este capit\u00e1n de la Fach, encargado de las finanzas del enclave, le gusta romper el aislamiento de la base. Es sociable y suele organizar paseos a la playa los fines de semana con su familia. Est\u00e1 convencido de que hay que tener m\u00e1s contacto con la poblaci\u00f3n civil. As\u00ed se lo comenta a Fernando Matthei, cuando comienzan a hacerse amigos en esos d\u00edas en el desierto. Le cuenta tambi\u00e9n que es mas\u00f3n y lo invita a unirse. Matthei no acepta.<\/p>\n<p>Angela Jeria tambi\u00e9n intenta escapar del aislamiento de la base y trabaja en el Centro Universitario Zona Norte, de la Universidad de Chile. Todas las ma\u00f1anas se trasla desde Cerro Moreno a la ciudad junto a su hijo Alberto, quien estudia en el Liceo de Hombres de Antofagasta. Michelle asiste a la escuela b\u00e1sica de Cerro Moreno.<\/p>\n<p>En ese colegio, la menor de los Bachelet coincide con Evelyn Matthei, que va unos cursos m\u00e1s abajo. Se ven tambi\u00e9n fuera de clases. Las casas de sus familias est\u00e1n una frente a la otra. Son las dos primeras viviendas de una v\u00eda larga. Muchos a\u00f1os m\u00e1s tarde, Angela Jeria a\u00fan recordar\u00eda c\u00f3mo las dos ni\u00f1as jugaban juntas en la calle. Corr\u00edan y andaban en bicicleta.<\/p>\n<p>La amistad entre sus padres se hace cada vez m\u00e1s profunda, aunque a simple vista parec\u00edan tener poco en com\u00fan. Matthei, descendiente de alemanes, es un tipo reservado, \u201creconocido como un oficial excepcionalmente culto, aplicado y disciplinado\u201d, recuerda el coronel (R) Ra\u00fal Vergara, quien despu\u00e9s del golpe tambi\u00e9n estar\u00eda preso en la Academia de Guerra de la Aviaci\u00f3n, en Santiago. Bachelet, en cambio, es extrovertido, carism\u00e1tico, y organiza bingos y fiestas en Cerro Moreno, donde invita a las autoridades de la regi\u00f3n. \u201cEra muy amistoso\u201d, dice Vergara.<\/p>\n<p>M\u00e1s all\u00e1 de las diferencias, Alberto Bachelet y Fernando Matthei comparten intereses. Los dos son amantes del deporte, la literatura y la m\u00fasica docta. No es raro que en Cerro Moreno crucen la calle que los separa para prestarse discos y conversar durante horas.<\/p>\n<p>Las familias Bachelet y Matthei no volvieron a coincidir en villas militares. Pero quienes conocen ese mundo dicen que de ese ambiente es dif\u00edcil abstraerse. Que deja huellas. Las hijas de ambos generales no son la excepci\u00f3n. Ra\u00fal Vergara explica: \u201cEllas nacieron en el mundo militar, hay una impronta que te marca, una manera de mirar las cosas, una base com\u00fan de responsabilidad y disciplina que inculcan las familias militares\u201d.<\/p>\n<p>La propia Evelyn Matthei lo reconoce: \u201cLa Fuerza A\u00e9rea es peque\u00f1a, y se da algo que no se da en ninguna otra rama. Existe un esp\u00edritu m\u00e1s abierto, m\u00e1s de equidad, sin tanto protocolo. Si el piloto es teniente y el que va detr\u00e1s como pasajero es general, el que decide si se devuelve, si aterriza o no, es el teniente y no el general. La jerarqu\u00eda ah\u00ed no es r\u00edgida. Por otro lado, la vida del piloto depende de la labor de su mec\u00e1nico. Eso ense\u00f1a fuerte lo del trabajo en equipo\u201d. Y agrega el v\u00ednculo emocional: \u201cLo otro que une mucho son los accidentes, que no son ajenos a esta rama. Recuerdo haber llorado a muchas personas que trabajaban con mi padre y murieron en ejercicios\u201d.<\/p>\n<p>Carlos Ominami, quien conoci\u00f3 a Michelle Bachelet de joven por la amistad de sus padres, resume as\u00ed la marca que dej\u00f3 en ella este mundo: \u201cEs como un sistema Fuerza A\u00e9rea. En ese sentido, Michelle se siente parte del mundo militar, como yo. Le gustan los temas de defensa. Eso genera un cierto universo de orden. Hay rigor para hacer las cosas, disciplina\u201d.<\/p>\n<p>La amistad que naci\u00f3 en Cerro Moreno sigui\u00f3 en Santiago en los 60. Michelle Bachelet ya hablaba del \u201ct\u00edo Fernando\u201d. Para Evelyn Matthei, Alberto Bachelet era \u201cel t\u00edo Beto\u201d y hasta hoy recuerda sus visitas a la casa familiar.<\/p>\n<p>Nunca se frecuentaron con sus esposas: Angela Jeria ten\u00eda una personalidad muy diferente a la de Elda Fornet, seca de car\u00e1cter y m\u00e1s anclada en las tradiciones del mundo militar. Pero la se\u00f1ora Bachelet -no le gustaba que la llamaran as\u00ed- ten\u00eda gran aprecio por Fernando Matthei. Muchas veces se uni\u00f3 a las tertulias de los dos amigos.<\/p>\n<p>Las hijas tambi\u00e9n segu\u00edan derroteros distintos. Evelyn estudiaba becada en la Deutsche Schule. Michelle iba a un establecimiento p\u00fablico: el Liceo 1. Pero entre los padres, la amistad no se alteraba. Hab\u00eda confianza. Cuando Matthei viajaba por per\u00edodos largos fuera de Chile -estuvo en misiones en Suecia, Estados Unidos, Israel- le ped\u00eda a Bachelet que fuese su apoderado en asuntos comerciales: que se hiciera cargo de su casa, de las ventas y compras a su nombre, de autorizar distintos tr\u00e1mites.<\/p>\n<p>El general Bachelet hac\u00eda lo mismo. Mientras Matthei estaba en Londres -de 1971 a 1973-, \u00e9l compr\u00f3 un departamento en Vespucio, donde todav\u00eda vive su viuda. En la escritura hab\u00eda una cl\u00e1usula de arbitraje en caso de cualquier dificultad. \u201cHace unos cuatro a\u00f1os, cuando surgi\u00f3 un problema y hubo que revisar el contrato, Angela Jeria se dio cuenta de que el \u00e1rbitro era \u00a1Fernando Matthei! \u00a1El me hab\u00eda nombrado \u00e1rbitro en la compra de su departamento! Me sent\u00ed honrado\u201d, record\u00f3 Matthei en 2009.<\/p>\n<p>A fines de los 60, la familia Bachelet viv\u00eda en una casa en Domingo Bondi, en Las Condes. En el patio ten\u00edan varios olivos de Bohemia, que Matthei admiraba cuando iba de visita. Alberto Bachelet se acord\u00f3 de este detalle en 1967, cuando su amigo termin\u00f3 la construcci\u00f3n de su vivienda en Vitacura. Lleg\u00f3 con dos olivos y un ciruelo en flor, de regalo. Los plantaron juntos frente al living. Los olivos siguen hoy en el mismo lugar. La casa, eso s\u00ed, cambi\u00f3 de due\u00f1o: pertenece a su hija Evelyn.<\/p>\n<p>El comandante Matthei era profesor de la Academia de Guerra en 1969 y Bachelet, jefe de Finanzas de la Fach. En su oficina en el Ministerio de Defensa, el general recib\u00eda a su amigo para charlar, como lo hac\u00edan en los a\u00f1os de Cerro Moreno, cuando hablaban de cultura, de filosof\u00eda y del destino del pa\u00eds. A fines de los 50, ambos consideraban que el Estado deb\u00eda cumplir un papel crucial y ninguno se consideraba derechista. Matthei admiraba el modelo sueco. Bachelet, la Revoluci\u00f3n cubana. Pero Chile hab\u00eda cambiado en una d\u00e9cada. Por eso, en aquellos encuentros de fines de los 60, hablaban casi exclusivamente de pol\u00edtica. Abiertamente y en confianza.<\/p>\n<p>Con la elecci\u00f3n de septiembre de 1970 comenzaron las primeras discrepancias. Matthei vot\u00f3 por Jorge Alessandri. Bachelet, por Allende. Esas diferencias no afectaron la amistad: ninguno era dogm\u00e1tico y ambos se consideraban constitucionalistas.<\/p>\n<p>Angela Jeria a\u00fan recuerda que, despu\u00e9s del triunfo de Allende, Matthei llegaba todas las noches a buscar a su marido para realizar un recorrido por las unidades a\u00e9reas, para prevenir cualquier intento de golpe militar.<\/p>\n<p>Durante la UP, el distanciamiento pol\u00edtico se hizo f\u00edsico: Matthei asumi\u00f3 en noviembre de 1971 como agregado aeron\u00e1utico en Inglaterra. Un a\u00f1o m\u00e1s tarde, Bachelet comenz\u00f3 a liderar la Direcci\u00f3n Nacional de Abastecimiento y Comercializaci\u00f3n (Dinac): un cargo pol\u00edtico en el gobierno socialista, con rango de ministerio, cuya funci\u00f3n era luchar contra el mercado negro y el acaparamiento de productos.<\/p>\n<p>Matthei piensa que su amigo nunca debi\u00f3 aceptar ese cargo.<\/p>\n<p>11 de septiembre de 1973. El coronel Matthei, que est\u00e1 con su familia en Londres, mira de lejos lo que sucede en Chile. No es parte de los uniformados que planearon un golpe de Estado contra Allende.<\/p>\n<p>Alberto Bachelet, en Santiago, tiene en com\u00fan con Matthei estar aislado de los golpistas. En agosto del 73, Leigh conversa con el general para que renuncie a la jefatura de Finanzas de la Fach, cargo que manten\u00eda en paralelo al de Dinac. \u201cBachelet acepta, sin captar inmediatamente que con ello queda autom\u00e1ticamente marginado de las reuniones del alto mando institucional, donde ya se trazan planes para derrocar a Allende\u201d, dice el libro\u00a0Bachelet, la historia no oficial. El uniformado consideraba a Leigh su amigo: hab\u00edan hecho juntos el servicio militar y luego ambos hab\u00edan entrado a la Fuerza A\u00e9rea.<\/p>\n<p>Bachelet se levanta temprano el 11 de septiembre y se va al Ministerio de Defensa. All\u00ed lo detienen, pero en la noche lo dejan ir. Al d\u00eda siguiente se preocupa de ir a buscar a su hija Michelle, a quien el golpe la encuentra en la Facultad de Medicina de la Chile. El sabe que ella milita en la Juventud Socialista.<\/p>\n<p>Tres d\u00edas despu\u00e9s, dos generales lo van a buscar a su casa. Angela y Michelle desconocen d\u00f3nde lo llevan, hasta que la tercera semana de octubre Bachelet sufre una isquemia, lo trasladan al hospital institucional y, tras recuperarse, queda en arresto domiciliario. Su hijo Alberto vive en Australia. El padre le escribe: \u201cEstuve 26 d\u00edas arrestado e incomunicado. Fui sometido a tortura durante 30 horas (ablandamiento) y finalmente enviado al Hospital Fach (\u2026). Me quebraron por dentro, en un momento, me anduvieron reventando moralmente\u201d.<\/p>\n<p>En diciembre es nuevamente detenido y lo llevan hasta la C\u00e1rcel P\u00fablica. Bachelet no regresar\u00e1 a su casa. Un nuevo episodio card\u00edaco lo deja en el Hospital Fach en enero de 1974. Tras la recuperaci\u00f3n, lo devuelven a la c\u00e1rcel.<\/p>\n<p>Meses antes, por el 17 y 18 de septiembre de 1973, seg\u00fan recuerda Ra\u00fal Vergara, \u201clos oficiales y suboficiales que fuimos procesados empezamos a llegar a la Academia de Guerra de la Aviaci\u00f3n (AGA), que tras el golpe se constituye en lugar de detenci\u00f3n y tortura. El lugar de la prisi\u00f3n masiva era en los subterr\u00e1neos. Despu\u00e9s se hizo fat\u00eddicamente conocida la capilla. Era el lugar de las torturas\u201d.<\/p>\n<p>Bachelet comenz\u00f3 a ser llevado a la AGA a principios de marzo del 74 para sesiones de interrogatorio. Para ese tiempo, el director en lo formal de esa academia era el coronel Fernando Matthei. Ese es el episodio m\u00e1s complejo en la relaci\u00f3n entre ambos uniformados. Por este cap\u00edtulo, las agrupaciones de DD.HH. han pedido su procesamiento en el caso que lleva el juez Carroza.<\/p>\n<p>Gustavo Leigh decidi\u00f3 nombrar a Matthei como director de la Academia de Guerra en diciembre de 1973, mientras \u00e9ste a\u00fan estaba en Londres. En el libroMatthei. Mi testimonio, \u00e9l cuenta que para ascender a general \u201cme faltaba cumplir un requisito reglamentario: un a\u00f1o de mando\u201d. Y eso se lo dar\u00eda la nominaci\u00f3n en la AGA. \u201cHabr\u00eda sido un puesto so\u00f1ado en tiempos normales\u201d, remata.<\/p>\n<p>Matthei regresa a Chile el 28 de enero de 1974, seg\u00fan su declaraci\u00f3n judicial. Ya sab\u00eda de la detenci\u00f3n de su amigo Bachelet; se hab\u00eda enterado en Londres por los diarios. \u201cMe disgust\u00e9 mucho. Me sent\u00ed sumamente contrariado\u201d, dijo en una entrevista a La Tercera en 2009.<\/p>\n<p>Unos d\u00edas despu\u00e9s, el 2 de febrero, Matthei se presenta en la academia. Va de uniforme. La Fiscal\u00eda de Aviaci\u00f3n que operaba en ese edificio de calle La Caba\u00f1a, en Las Condes, estaba a cargo del general Orlando Guti\u00e9rrez. \u201cO sea, el director ten\u00eda menor grado que el hombre a cargo de los subterr\u00e1neos\u201d, explica el ex prisionero Ra\u00fal Vergara.<\/p>\n<p>En su libro, Matthei recuerda que \u201cel amplio subterr\u00e1neo (\u2026) estaba r\u00edgidamente custodiado, siendo \u2018off limits\u2019 para toda persona ajena a la Fiscal\u00eda de Aviaci\u00f3n\u201d. Seg\u00fan su versi\u00f3n, el poco personal a su mando estaba a cargo de la seguridad exterior y del casino, y no administraba el lugar en su calidad de centro de detenci\u00f3n y de los consejos de guerra.<\/p>\n<p>Ese 2 de febrero, Matthei pide un libro a la biblioteca. Baja al subterr\u00e1neo escoltado por un miembro de la fiscal\u00eda. Al bajar, declar\u00f3, ve a los detenidos. Dice que no volvi\u00f3 durante a\u00f1os. Hasta 1991, cuando devolvi\u00f3 ese libro sobre la invasi\u00f3n alemana de Noruega.<\/p>\n<p>\u00bfPod\u00eda Matthei hacer algo por su amigo?, es la pregunta que ronda entre algunos. En la entrevista que dio en 2009, dijo que una vez le plante\u00f3 a un general cercano que quer\u00eda intermediar por Bachelet ante Leigh. \u201cEl me dijo que no me metiera en las cosas que no me correspond\u00edan\u201d. Ra\u00fal Vergara agrega que, adem\u00e1s, hay que tener en cuenta el ambiente de la \u00e9poca: \u201cHubo un oficial que por razones humanitarias nos fue a ver a la c\u00e1rcel y a las dos semanas estaba preso con nosotros\u201d.<\/p>\n<p>Criticar o pedir por Bachelet era renunciar a la instituci\u00f3n. Matthei no dio ese paso. Y no le ha sido f\u00e1cil vivir con ello. \u201cConfieso que nunca lo fui a visitar ni al subterr\u00e1neo de la academia ni a la c\u00e1rcel, hecho del cual me averg\u00fcenzo. Tal vez en esa oportunidad prim\u00f3 la prudencia por sobre el coraje\u201d, dijo en el libro de 2003.<\/p>\n<p>Alberto Bachelet muri\u00f3 el 12 de marzo de 1974. Michelle acompa\u00f1\u00f3 a su madre al Servicio M\u00e9dico Legal. \u201cFuimos dirigidas hasta el lugar preciso donde permanec\u00eda su cuerpo sin vida, donde proced\u00ed a reconocerlo\u201d, cuenta Angela en su declaraci\u00f3n. Michelle no pudo quedarse en el lugar. Dice su madre: \u201cMe se\u00f1ala que debido a lo doloroso que era para ella, no estaba en condiciones emocionales de permanecer all\u00ed\u201d.<\/p>\n<p>Fernando Matthei no fue al funeral. D\u00edas antes de la muerte, hab\u00eda sido enviado a una misi\u00f3n por 15 d\u00edas a Londres. Su hija Evelyn dice que la muerte de Bachelet la impact\u00f3: \u201cPara m\u00ed fue una pena y un golpe muy fuerte\u201d.<\/p>\n<p>-\u00a1Cu\u00e1nto has sufrido, Gelo, cu\u00e1nto has sufrido! T\u00fa no sabes cu\u00e1ntas veces me siento en el jard\u00edn de mi casa, debajo de los dos olivos que Beto me ayud\u00f3 a plantar, y le converso y le pido consejo.<\/p>\n<p>Con esas palabras se reencontr\u00f3 Fernando Matthei, en el verano de 1979, con Angela Jeria, seg\u00fan cont\u00f3 ella en una entrevista en 2005. La viuda de Bachelet y su hija hab\u00edan logrado retornar a Chile tras cuatro a\u00f1os de exilio. El encuentro, pedido por Matthei, fue en el edificio de las Fuerzas Armadas de calle Zenteno. Un a\u00f1o antes, el general hab\u00eda asumido como comandante en jefe de la Fach.<\/p>\n<p>Jeria tiene al principio una actitud a la defensiva, pero Matthei la desarma al abrazarla. Adem\u00e1s, \u00e9l hab\u00eda intercedido a favor de ambas para eliminar la prohibici\u00f3n de ingreso a Chile que pesaba en contra de ellas desde 1975. Fue el garante de su retorno ante el r\u00e9gimen de Pinochet.<\/p>\n<p>En los a\u00f1os siguientes no se produjeron m\u00e1s encuentros. En 1981 hubo un intento fallido. Jeria acompa\u00f1\u00f3 a su amiga Edith Pascual a la casa de Matthei para interceder por su hija Mar\u00eda Soledad Ominami, quien estaba detenida en un cuartel de Investigaciones, controlado por la CNI. No tuvieron suerte: s\u00f3lo las recibi\u00f3 la esposa del general, Elda Fornet, desde el otro lado de la reja y no hubo mayor ayuda, seg\u00fan recuerda Pascual.<\/p>\n<p>Angela Jeria ingresa a la Comisi\u00f3n Chilena de Derechos Humanos. Michelle, casada entonces con Jorge D\u00e1valos, ya tiene a su primer hijo y retoma sus estudios de Medicina. En privado, a mediados de los 80, comenz\u00f3 una fase clandestina para combatir al r\u00e9gimen, seg\u00fan relata el libro\u00a0Bachelet: historia no oficial.<\/p>\n<p>En esa \u00e9poca, su antigua compa\u00f1era de juegos, Evelyn Matthei, era una ingeniera comercial titulada en la Universidad Cat\u00f3lica, que se desempe\u00f1aba como subgerente de Bancard, de propiedad de Sebasti\u00e1n Pi\u00f1era.<\/p>\n<p>Las dos familias no tuvieron contacto en los \u00faltimos a\u00f1os del gobierno de Pinochet. Hasta el plebiscito. El rol del general Matthei de ser el primer integrante de la Junta Militar en reconocer el triunfo del No fue valorado por Angela Jeria. A\u00f1os m\u00e1s tarde, se lo encontr\u00f3 y lo felicit\u00f3 por su actuaci\u00f3n. \u201cCreo que tus palabras desencadenaron el reconocimiento del resultado\u201d, le dijo.<\/p>\n<p>La democracia sorprendi\u00f3 a Michelle y a Evelyn nuevamente en caminos lejanos. La hija del general Bachelet ten\u00eda entonces una militancia discreta y poco activa en el PS, y nadie presagiaba su fulminante carrera pol\u00edtica, que comenz\u00f3 el 2000, como ministra de Salud y Defensa, y que termin\u00f3 seis a\u00f1os despu\u00e9s con ella instalada en La Moneda. La hija del general Matthei inici\u00f3 en 1990 una carrera pol\u00edtica como diputada de RN por Las Condes, Lo Barnechea y Vitacura. Poco antes, durante esa campa\u00f1a, ambas se reencontraron por primera vez. Y, seg\u00fan recuerda Matthei, hablaron de las violaciones a los derechos humanos.<\/p>\n<p>-T\u00edo Fernando, me cuesta decirle de otra manera.<\/p>\n<p>Michelle Bachelet, ya como presidenta, sorprendi\u00f3 con esas palabras a Fernando Matthei en un acto oficial en Cerro Moreno, en septiembre de 2009. El ex comandante en jefe de la Fach estaba al final de la fila junto a otros uniformados, cuando ella, que no lo ve\u00eda hac\u00eda a\u00f1os, se acerc\u00f3 a saludarlo. Emocionado, al terminar la ceremonia, Matthei dijo que el \u201cespecial afecto que le expres\u00f3\u201d la presidenta \u201ctambi\u00e9n es de mi parte, hacia ella y hacia su madre\u201d.<\/p>\n<p>El aprecio se mantiene en esa primera generaci\u00f3n, la de Matthei y Jeria. En las hijas, el asunto tiene matices. Evelyn Matthei dice: \u201cSiento cari\u00f1o por el general Bachelet, por Angela Jeria y Michelle\u201d. Pero entre ellas no hay una cercan\u00eda especial. Varios episodios dan cuenta de eso. Uno fue la visita que en 2009 Bachelet realiz\u00f3 a la India como presidenta. En la comitiva de senadores iba Evelyn Matthei. Los otros pasajeros de esa gira recuerdan un emotivo paseo por la tumba de Gandhi, una visita al Palacio de Gobierno, otra al Taj Majal y tertulias distendidas al final de las jornadas, en las que sol\u00eda estar la presidenta. En la comitiva no recuerdan que esas dos mujeres hayan protagonizado un di\u00e1logo m\u00e1s privado. La relaci\u00f3n siempre fue formal.<\/p>\n<p>Pero ellas s\u00ed se provocan. Evelyn Matthei fue quien logr\u00f3 romper la estrategia de campa\u00f1a de Bachelet, en abril de este a\u00f1o, de no responder a los emplazamientos del gobierno. Cuando la entonces ministra del Trabajo acus\u00f3 a la candidata de la Nueva Mayor\u00eda de que \u201cla orden de liquidar a Beyer viene o de Bachelet o de alguien cercano a ella\u201d (por la destituci\u00f3n del titular de Educaci\u00f3n por parte del Congreso), Bachelet no pudo mantener el silencio: \u201cMe sorprende de la ministra Matthei, porque ella me conoce bien y conoce a mi familia\u201d.<\/p>\n<p>Claro que se conocen. Ocho meses antes de ese altercado, Evelyn Matthei hab\u00eda agradecido las declaraciones de Angela Jeria en defensa de su padre, frente a las acusaciones de organismos de DD.HH. El segundo ramo de rosas que la madre de Bachelet ten\u00eda en su departamento el pasado agosto se lo hab\u00eda mandado la actual candidata de la Alianza.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Reportaje escrito por Nancy Castillo y Roc\u00edo Montes para La Tercera, que Putaendo Uno trae a sus lectores porque relata aspectos poco conocidos de la vida de ambas candidatas. 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